Se acabó, está hecho y soy consciente de varias cosas. Hace justo un año me planteé realizar este ejercicio de “auto-disciplina” que consistía en tomar una fotografía al día durante 365 días. Pero me obligué a tomar unos parámetros, para mantener una estética, una homogeneidad. La primera de ellas sería realizar todas las fotografías con un viejo objetivo de 50mm Pentax-M 1:2, la segunda de ellas era la de editarla con una misma paleta de color, en mi caso elegí el C-Kodak Portra 400 sujeto a pequeños ajustes que yo mismo pudiera modificar. Aunque no siempre fué así, en algunas ocasiones (sobre todo estos últimos 4 días) tuve que realizar las fotografías con el 18-55mm que viene de serie con mi vieja cámara Canon 500D, pues es un riesgo el llevar siempre la cámara siempre, y ésta acaba recibiendo golpes sí o sí. Pero no importa. Como decía todas mantienen una estética, (creo recordar que salvo una fotografía en blanco y negro) y nada de montajes digitales (salvo esa misma fotografía).

¿Qué he aprendido? pues que la inspiración, y la fotografía no va a venir a tu casa a llamar a la puerta e invitarte a merendar. Pero las circustancias no siempre invitan o ayudan a salir. Por ello, por ende, no todas las fotografías son buenas ni mucho menos, y lo sé. ¿Mostrar solo los mejores trabajos? Claro, pero este ejercicio consiste en que la cámara se convierta en una extensión de tu mirada y tus manos, de ser constantes. ¿Cuántas fotografías he tomado al día? de media he calculado que cada día tomaba entre unas 20 y 30 fotografías, lo peor venía después, la edición. Y no hablo de alzar sombras aquí y bajarlas allá, hablo de un proceso, para mí bastante complicado y minucioso, el cual a veces, me tomaba mas tiempo en frente del ordenador, que detrás de la cámara, cosa, que creo que no es muy buena, pero me ha ayudado a darme cuenta de ello. El saber elegir que foto se queda dentro, o cual se queda fuera, cual puede ser un buen trabajo, o lamentablemente desecharla.

Como decía no solo realizaba una sola fotografía al día, sino varias. Y las que no he mostrado, están aquí, conmigo, e incluso puede que sean mas honestas, y tengan mas fuerza. Por otro lado, hablando de edición, es bonito descubrir, como esas fotografías que creías que no funcionaban a priori, enfrentadas con otra fotografía que no creías que funcionaban, crean una pareja perfecta. ¿De qué hablo? En la siguiente fotografía de ejemplo podéis verlo.

Esencia

¿Y ahora qué? pues es una pregunta que me ha rondado durante varios meses antes de acabar, después ¿qué? Pues creo que no voy a continuar, pero eso no quiere decir que deje de tomar fotografías, si he aprendido algo es a llevar siempre conmigo la cámara, y disparar, acercarse a la gente, conocerlas, fotografiarlas, discutir, y siempre avanzar. También me ha servido para tomar el contacto de nuevo con mis cámaras analógicas, fotografía, con lo que tengas a mano, no estés esperando a tener ese equipo deseado, a veces algunas de las fotografías mas interesantes las he tomado con una pequeña cámara lomográfica.

Afraid

Por tanto, seguiré realizando fotografías, seguiré llevando la cámara encima, seguiré igual de cansino. Pero ahora las circunstanciaras son otras y como he dicho, he aprendido, menos es mas. La fotografía también necesita de reflexión, de contener la respiración, de patearse barrios y barrios una y otra vez. Sal, busca, dispara y disfruta. Da igual tu estilo, eres tú, no le debes nada a nadie. Enfocadas, desenfocadas, color o blanco y negro, el discurso lo pones tú. Pero ojo con eso, pues es fácil en caer en justificaciones erróneas o demasiado conceptuales, es tu fotografía, tu la tomastes, para tí es algo, pero no la vendas como algo que no es, pues puede ser fatal.

Este ha sido mi año, mi proyecto, mi ejercicio de disciplina, de visión, de edición, de ver mas allá después del primer disparo. ¿Lo recomiendo? Claro, adelante con ello, si no tienes tiempo, o fuerzas, prueba con una foto a la semana, o simplemente se constante, no se trata de quien tiene mas y mejor, se trata de educar la vista.

Quizás ahora toque reflexionar como Sergio Larraín, y escribir desde el interior tan instructiva carta.

P.D, Seguiréis viéndome con la cámara.

365 - End of the year